Si no tenemos libertad para hacer cualquier cosa que nos agrade, ¿qué significa realmente la libertad en Cristo?

Oh, decid! ¿Despliega aún su hermosura estrellada, sobre tierra de libres, la bandera sagrada?”.

Estas palabras son familiares para todos los estadounidenses, y expresan un sentimiento que se repite en muchos otros himnos. Los canadienses cantan: “¡Dios mantenga nuestra tierra gloriosa y libre!” El Himno a la Libertad de Grecia declara: “Salida de los huesos sagrados de los griegos y poderosa como antaño, ¡salve, salve libertad!”. Los suecos se dirigen a su nación como “Tú antigua, tú libre, tú, Norte de altas montañas”. Los kenianos cantan: “Que podamos morar en unidad, paz y libertad”.

El deseo de libertad es común en todas partes, ya sea que la estén buscando, o que estén tratando de preservarla. Sin embargo, la palabra también significa cosas diferentes para personas diferentes, y puede tomar diversas formas. Cuando uno busca en internet las frases “libertad de”, “libertad frente a” y “libertad para”, encuentra muchas sugerencias interesantes.

Por ejemplo, hay libertad frente a la religión, el temor, el control, la adicción y la necesidad; libertad para actuar, leer, deslizarse, reunirse y elegir; y libertad de expresión, prensa y religión. Pero, latente en las muchas facetas de la palabra, hay dos preguntas que merecen nuestra consideración: ¿Por qué queremos tanto la libertad? ¿Queremos ser libres de algo, o queremos ser libres para hacer algo?.

Antes de abrir su Biblia, pida al Espíritu Santo que le muestre lo que Él quiere que usted aprenda de este pasaje. Lea después el pasaje, y anote sus primeras impresiones: ¿Hay algo que no está claro? ¿Qué versículos hablan a su situación actual, y cómo lo hacen?.